martes, 3 de septiembre de 2013

De sexo consentido y sin sentido (cadáver exquisito). Alicia Hedwig, Horacio Silva y Raúl Sánchez



Y sus pezones se sonrojaron
cuando le dije al oído de tu ser:
serpiente de fósforo que fulge incandescente
hasta iluminar su glande.

Sintió que una pequeña gota
de semen asomó por fin:
delfín que flota y salta de tu flujo y reflujo,
de la marea de placeres que invadía
tus caderas
sin estructura.



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