lunes, 27 de enero de 2014

EBCPE: María Prieto Varela





Defina “erotismo”

Contaminaciones culturales aparte, el erotismo es hablar por la boca del sexo, que es la piel; y erigir nuestra piel, nuestro órgano más inteligente, en portavoz de nuestra historia: de historia que se oculta tras el sexo o sexo que se oculta tras la historia, da igual.         


¿Sigue siendo -o ha sido alguna vez- revolucionario escribir sobre sexo? 

Hoy en día, incluso para un niño de diez años, el sexo no es ningún misterio. Lo verdaderamente revolucionario, en esta época tan cínica que nos ha tocado vivir, es escribir sobre sentimientos y emociones.    


¿Es el erotismo un tema importante en su poética? ¿por qué? 

Por supuesto. Porque mi manera de percibir el mundo, ya lo dejaba entrever antes, es más epidérmica que intelectual o puramente emocional y eso implica ser siempre honesta, más que con lo que me pido, con lo que me pone. Significa no establecer ningún sistema de filtrado entre mis palabras y yo, en desnudarme siempre que "el guion" (que en el poeta es su vida misma) lo requiera. Hay criaturas que se repliegan ante sus deseos, otras que se erizan. Yo soy de las segundas.         


Hay barras de bar y minibares en este poemario. ¿Es importante el alcohol para seducir? ¿Por qué flirteamos en los bares?

Scott Fitzgeral afirmaba que bebía porque con el alcohol ocurren cosas. Algo de esto hay. Y mucho de soledad e incomunicación, dos barreras que el alcohol ayuda a traspasar. Además, desde siempre, para follar no ha habido que estar bien dotado/a o tener encanto, siempre ha bastado con ser hermoso según los cánones imperantes, aunque luego  tuvieras la receptividad sexual de una ameba. Hay gente que dice que liga en los supermercados o en el metro y a mí me cuesta creerlo, a no ser que vayas buscando a la mujer de tu vida, claro, “mujeresyhombresdetuvida” los puedes encontrar relativamente fácil en un súper, lo jodido es toparte con ellos en un after, puesto hasta las trancas y despertando ocho horas después frente a un ser que es todo ojeras, imperfecciones y balbuceos. Flirteamos en los bares porque sabemos que la eternidad dura eso, unas ocho o nueve horas, como mucho.         



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