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martes, 27 de agosto de 2013

Psique y Eros. Mara Blackflower



Mara Blackflower



Si hubiera sido al contrario,


¿podrías, Eros, haberme amado sin ver antes mi rostro?



lunes, 12 de agosto de 2013

Agarradas. Mara Blackflower






Y yo, que me agarro a ti, 
a cada momento, a cada instante, a cada hora 

minuto 

segundo.



A ti…
que me quieres como te quiero, que me amas como te amo, que me respetas como te respeto.
A ti…


Y juntas así
vivimos la vida, la nuestra, la tuya, la mía,
juntas y por separado,
agarradas a ese lazo indivisible que nosotras mismas creamos.


Tan juntas. Tan felices. 
En un mundo cambiante, cambiando nosotras.


Y siempre,
 siempre así,
 agarradas.

lunes, 7 de enero de 2013

Mara Blackflower

A woman sleeping in a bus station in Chicago, Illinois, 1943


Esta noche siento la soledad como una losa Es esa soledad de autobús vacío, de luces de carretera pasando, del silencio de sesenta personas mirando por la ventana Te echo de menos Voy sola en los asientos y todo es oscuro a mi alrededor Me masturbo y sueño contigo Sueño contigo y me masturbo Aquí, no existe la diferencia

sábado, 17 de noviembre de 2012

Clases de cine. Mara Blackflower








Cruzo las piernas. Aprieto los muslos. Una rodilla bloquea la circulación de la otra.
Me inclino hacia delante en el asiento. Espalda recta, pechos turgentes. Entreabro los labios. Sé que la sangre se me acumula en la entrepierna. Siento cómo las mejillas toman color. Me brillan los ojos. La música disminuye y la pantalla se torna lentamente negra.
Sé que no soy la única que se ha quedado a medias.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Compendio del arte de amar(me). Mara Blackflower



Quiero que me tumbes en la cama,
cogiéndome de las muñecas y quedando sobre mí.
Quiero que me mires a los ojos y veas mi mirada cautelosa,
reguladora.

Quiero que tus labios desciendan lentamente y besen mi corazón.
Que vuelvas a mirarme y sin despegarte tan sólo un centímetro de mi cuerpo,
más sería demasiado amor,
beses el lado izquierdo de mi cuello.
A continuación, el derecho.
Pero que sin llegar a parar más de un suspiro,
el mío,
bajes muy lentamente hasta mi cadera.

Que tus manos desciendan al unísono por mis muslos y los abran.

Bésame los huesos salientes,
hazme morir de placer,
una y otra vez.