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miércoles, 12 de febrero de 2014

Asesina mis lunes. Noelia Olmedo


Trans-Europ-Express (Alain Robbe-Grillet, 1966)



Lame mi espalda.
Dedícame el tiempo de las arañas.
Pisa mis desmayados lunes.
No los quiero.
Sólo a ti, besándome con barba de dos noches.
Sólo a ti con tu mano en mis pestañas.


Cántame algo muy loco.
Como una canción infantil donde salga un gato.
Me gustan.
Tanto como que arañes mis hombros con tus pelos:
alambres de punta fina.


Lame mis rodillas.
No me dejes caer.
Hoy no. Maldito lunes de viento glacial.
Diez minutos dame.
Sólo diez minutos preciosos
y tú como un marinero intrépido en mis mares.


Eso es lo que necesito hoy
para que hoy sea otra cosa.
Una buena historia que contar
a nuestros nietos inventados


Eso quiero.


Ven a poblarme el vientre de saliva
y desmanes.
Que me importa un bledo este lunes-infierno
si te tengo entre mis muslos abiertos.


Lame el centro de todos los precipicios.
La laguna donde se esconde la segunda
mujer que amé
un domingo.


Y ahora te digo,
mi magnífico compañero de vida y de almohada.
Ahora te digo que haces que todos
los lunes se mueran de rabia
porque ya no rompen la risa:
no me matan.


Tú lames mis heridas
y encuentras tesoros escondidos
en lunares y sudores
que bebemos sobre sábanas
asombradas.


Asesino de mis lunes-trampa,
buen compañero de camino.
Lame mi espalda,
yo lameré tu corazón.
Sé que tú también los odias.
Tienes una pequeña colección de madrugones
con despertadores que explotan.
Yo también puedo con ellos.


Somos los guerreros que limpian
de maldad el calendario.
Y somos imbatibles.


sábado, 11 de mayo de 2013

Sexy. Anais Nit (Noelia Olmedo)




Sexy es tu boca. Tu boca de labios mullidos, suaves, sugerentes. Sexy es cómo te pasas la mano por el pelo en un gesto descuidado. Sexy es tu olor, tu presencia, incluso cuando estás cansado o triste. Te miro y algo muy cálido, muy delicado y fuerte a la vez, me corre por las venas. Como la sangre, como el deseo que siento cada vez que te subes las gafas, ésas nuevecitas a las que no te acostumbras. Eres todo sexo para mí, todo volcán, aunque tenga que rascar entre algunas cenizas de lo cotidiano. Eres la mano caliente que se mete entre mis piernas, el sudor perfumado que mana del cuello amado, que aspiro como si esnifara gloria. Me pregunto cuánto puede durar esta maravillosa y sensual sensación que siento cuando me abrazas, cuando traspasas con tu ternura la dureza de lo rutinario. Pero es una pregunta absurda, porque cuando me besas de nuevo, cuando me acaricias la nuca con tus dedos de pianista ruso, yo te amo por encima del poso del tiempo, y nada puede detener el latido de mi sexo, y el presente, como un regalo divino, nos arranca de la certeza de la muerte. Sólo por un segundo somos libres, mi sexy compañero, para gozar de nuestros cuerpos y olvidar todo lo demás. Porque lo demás no importa demasiado cuando nos fundimos en un abrazo de carne y deseo. Eso es lo que siento ahora, mi dulce compañero. Y te lo voy a demostrar. Ven.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Besos Eléctricos. Noelia Olmedo "Anaïs Nit"


© Alain Robbe-Grillet  Glissements progressifs du plaisir 


Te excita que escriba palabras obscenas grandes como naranjas perfumadas, suculentas y calientes. Palabras que te hagan agua, que te derritan entero, que vuelvan del revés todos tus sistemas y oscurezcan tu razón.

Lames la pantalla mientras tu mano sudorosa toca tu polla tiesa y estiras cada segundo de fantasía eléctrica. Me imaginas húmeda, abierta de piernas para ti.

Y yo juego. Juego como la ludópata que soy. Niña mala sin esperanza, sin gloria. Juego y mis pechos están desnudos y mis piernas están separadas. Tecleo palabras mojadas para ti.

¿Pero ésta que escribe quién es? Me pregunto asustada. Una niña oscura. Mujer quebrada, perversa de deseo, deslenguada. La niña sin bragas. Tu sucia lolita virtual que come piruletas de fresa eléctrica y se toca delante de la webcam como si no hubiera un mañana.

La que está dispuesta a dejarse vencer. Para ti. Un apetitoso regalo.

Sé que no dejas de pensar en ello. Tu pequeña rutina se ha poblado de turbios reflejos de mi carne, de mis tetas bamboleantes sobre el teclado. De mis labios entreabiertos y sudados.

Me rondas como un gato en celo. Desde la distancia te huelo. Me dices que te gustaría olerme, hundir tu nariz entre mis muslos y aspirar hasta la locura.

Jugamos una y otra vez. Esto es peligroso. Porque empiezas a poblar mi vida con tus exigencias, que me vuelven loca, que deseo complacer. Siento que ya no tengo el control.

Internet era nuestro secreto, y allí nos tocábamos como dos adolescentes cachondos. Pero ahora, todo se ha vuelto frágil, insólito, porque hemos roto la última frontera. Hay una línea que no debimos cruzar.

Pero cruzamos…

Nos hemos pasado los números de móvil. Hemos concretado el encuentro. Te esperaré en el último rincón de la madrugada, desnuda, cómo a ti te gusta. Como yo deseo. Es este juego el que me mantiene cuerda, y en celo.

Así que seguiremos.

Mientras aguante el deseo.

:*