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jueves, 27 de febrero de 2014

l a v a. Jorge Coco Serrano

Jorge Coco Serrano


limpio el espejo
dedentro parafuera
desde tus ojos
me observo



cuelgo la ventana al tendedero
me miro      a   través de ella
 y
el cielo
es una
bóveda lasciva
que inventa figuras
parapalpar tus senos


ato  lapuertalaventana
salgo a través de ella
y las nubes
son lúbricas gaviotas
que al sacudirse
l l u e v e n
soy
ese lácteo
que intenta anegar tu magma selva





¿por qué no sales a la rambla para que aflore el sol?





viernes, 6 de diciembre de 2013

s a l a z ó n. Jorge Coco Serrano


Jorge Coco Serrano
http://jorgeserranopinto.blogspot.com.es/ 



sabe
la espuma
sedar
a la arena



humeante madera sin sombra
piel
d e s p l u m a d a
de piel

grana el sol
drena sediento
la última gota
del néctar que fuimos

abajo
una celeste sopa mortuoria
cuece salobre
nuestros heridas :
: remolcados por el mar
huesos náufragos
t r e n z a m o s
el último aliento

deslizados por la sal de la arena
perdita
tu ya no piel
abrasaba vida

el mar embrutecido
volvió a d e s e n v o l v e r n o s

huesos páramos
lavarcos
nos dimos los últimos besos



domingo, 18 de agosto de 2013

a n i d o. Jorge Coco Serrano

http://jorgeserranopinto.blogspot.com.es/






he dolido 
      en los rieles 
      de su escote
cicatriz 
que enjuaga el perfume 
                      de aquella llaga 
en forma 
    de 
  f e m

lunes, 29 de julio de 2013

P u n t o H. Jorge Coco Serrano

 http://jorgeserranopinto.blogspot.com.es/



Frágil,
lluvia lenta que se expira entre las velas.

Frágil,
ser alado que no tiene compasión.


Sofía desata sus cabellos, se despeina, enciende un cigarrillo y mientras tararea una sensual melodía cierra el grifo de la bañera. El agua ya está caliente como le gusta en sus piccolas mortes.

Frente al espejo rebosado de vapor, se pinta los labios con extrema vehemencia, se mordisquea la boca, como quien muerde una sandía hasta hacerle una herida que se lame a borbotones.

Con delicada delicia se descarna las orillas de los labios, se baja la falda, se desabrocha el sujetador y acaricia sus pezones con fiereza. Dócilmente se despoja de sus bragas, y con arte de estriptisera lanza sus tacones a una esquina en donde almacena ropa sucia.

Sofía se contempla desnuda en el espejo empañado. Tiene la copa llena pero bebe directamente de la botella. Mientras se quita las pestañas postizas da un gran sorbo a la botella. El tinto se le escapa por las comisuras de sus labios.

Atiborrada de vino balbucea un nombre y deja caer la botella al suelo. Sonríe, se ha cortado pero ríe. Su rictus crece, parece que va a llorar pero se regocija clavándose las uñas a lo largo del cuello.

Dándole la espalda al espejo, se mira hacia adentro con los ojos bien sellados. Enciende otro cigarrillo, le da potentes caladas y expulsa levemente por la nariz una espesa humareda blanquecina, que impregna, aún más, el cristal en donde ya nada se ve.

Solloza, algo musita. La memoria le estalla en su pecho, como un coche bomba en un templo vacío. Con los nudillos bien cerrados estira airadamente los restos del rímel por toda su faz. Se paraliza, se observa imperturbable en blanco y negro, apaga la luz, enciende dos velas y lanza la copa de vino al espejo, salpicando de vidrio todo su busto.

Con la cara ensangrentada tira un carnal beso que se pierde en la espesura del vaho. Con las palmas de las manos, limpia sin reparo los cristales quebrados para poder curiosear el despiadado y lúbrico roce circular de su monte bravío.

Su rostro parece un esbozo impresionista. Su cuerpo, un tríptico nocturno de El Bosco. Con su sangre escribe en el espejo:

Todavía
en algún lugar del negro cielo
flota la nube lechosa
donde se esconden el artista y la luna
para hacer el amor”


Sofía se desliza bailando hacia la radio, la enchufa, canturrea la canción que suena y estira el cable de camino a la bañera. Plácida, con la radio mal sintonizada se zambulle en el agua.

Humo. Carne. Cobre. Luz. Fina cantidad en convulsión. La radio ha muerto, colores rojos, amarillos y grises con ella.



martes, 9 de julio de 2013

r u p e s t r e. Jorge Coco Serrano

Jorge Coco Serrano
+ en Poébrica



   el 
   musitar 
   crujiente 
   de su húmeda
            ollita de barro
                                h á l i t o
                               c a v e r n o s o
            no me deja
            carne           ni sapiencia


soy un  neandertal
           cuido mi fuego 
           en su espuma

soy un  neandertal 
           mascullo con su sed












martes, 18 de junio de 2013

Coleccionista de huesos. Jorge Coco Serrano




Cuando despiertes,
además de observar
tu quipu cabellera,
asegúrate que tu cuerpo
esté completo.


Por ti seré soprano desquiciado
y reventaré en pedazos,
con fuerza de planta animal,
tu núcleo, ese sexo pensador.

Por ti seré arcabuz disonante
y de un solo tiro
y de un solo jalón
terminaré con la última carne
que cuelga de tus huesos.

Entonces juntaré,
cúbito, rótula, peroné
y de esos huesos desgarrados,
molidos de tanto placer,
armaré una nueva mujer.

Por ti seré peor que yo.



Mujer,
si encuentras fracciones de tu cuerpo
regados por la cama,
perdóname,
no me las pude llevar.