martes, 23 de octubre de 2012

Giros. Almudena Vidorreta Torres




Con sus manos como bañadas en arcilla
modelaba mi cuerpo desatado
que giraba sobre sí mismo
sin posibilidad alguna de encontrar su centro
y amarrarse a él como si fuera un torno.
Mi cuerpo húmedo,
remodelado todo,
con la esperanza absurda de ser expuesto
como una obra de arte entre sus manos
o tener al menos su firma en el lugar exacto de los días
en que hicimos a medias
lo que nos estaba vedado: en colaboración
ser yo la arquitecta de su muerte transitoria,
aprender el blanco de sus ojos mientras me rebasa
y mostrarle al mundo que soy el recipiente
más adecuado para sus sueños.
Y, después,
girar como si no hubiera
más animales con los que frotarse,
ni más sueño que volcar en mis entrañas
que su propio líquido elemento.



de Lengua de mapa. (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2010)

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