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lunes, 17 de febrero de 2014

La madrugada roja de Barcelona. Germán Piqueras


M.R.
Flickr de M.R




No te des la vuelta,
podría ser demasiado
… y ambos callaríamos
ante la violencia de tanto silencio de mentira.

Es todo lo que me sugiere el gesto
de que tú me persigas por delante,
atenta a mis desvaríos de calles e ideas,
y a ti misma, por si acaso se te olvida
perderte. Una noche más.
Y no va ninguna.

Continúas tu persecución.
Tu ego y el mío son uno,
tus pasos y los míos hedor,
de algo impalpable que amamos
porque tememos.

Sé que acabaremos lejos de aquí.
En aquella calle que no nos mira
… y allí, necesitados de afecto y miedo,
follaremos los tres, mientras
Barcelona se debate entre la idea
de amanecer o morir.

Nunca perseguiste tanto una duda.


lunes, 8 de julio de 2013

Capítulo 7 de Rayuela. Julio Cortázar

M.R.
Flickr de M.R




Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

jueves, 20 de junio de 2013

Mi sexo. Giovanni Collazos




Sacudo mi sexo deshojado y rugoso abandonado carmesí sin asombro
flamean sus números bacantes que saludan mi ciencia insomne
sobre los hombros llevo su peso el yugo de su guirnalda desierto.
Sacudo mi sexo furibundo y sus riberas se desatan errantes
las cadenas comprenden la sangre del agonizante fragor
los ebrios vientos pasan de costado con su dentadura
y no hay lenguas ni labios ni relojes fúnebres que afilen sus pies.
Sacudo mi sexo pulso por la avenida despojada
como criatura de escarcha con sus ojos frenéticos
mi sexo tierno encallado en su rebaño
su lecho vacío de poluciones
sus humedades su nocturnidad su entereza su médula su cáncer ciego.
Sacudo mi sexo y palpita como enjambre de ruiseñores como mordisco de perro
daga bórica sin palabras
carne que acopia muertos y trajes con esa pupila de humo
columpiándose por escaleras.
Mi sexo tumulto racimo de espuma
lo sacudo en aluvión de infiernos
en diluvios solitarios
en verdes alambradas y alcantarillas de tristeza
mi sexo afilado sin mortaja en su licor de sueño y su aullido ensangrentado.