viernes, 3 de octubre de 2014

Humana. María Sanhueza Silva

http://media-cache-ec0.pinimg.com/736x/df/ac/a8/dfaca8a06eb0d31b4fe13bb3d2d58323.jpg
- Betty Page, por Pamela Nicol -






Yo no quiero ser diosa, soy humana.
Completa, salvaje, sagrada, impertinente, libre…
Soy villana, hija del ahora, siempre ahora.
Y si hablo de estrellas y de esencias ensoñadas no te creas que me quedo allí colgada.

Hecha de tierra, de sangre, de millones de palabras.
Hecha de las ganas de no cumplir más roles que el sueño que me anima y me llama: ni madre ni puta ni nada que no salga firme de mi caminar de humana.

Nazco de mis errores, no pretendo ser hada ni bruja ni la imagen embellecida de la propia belleza olvidada.

¿Necesitas mujer construirte una imagen cualquiera para amarte, aceptarte, sanarte? Pues no te confudas que para todo aquello hace falta conocerte, tal y como eres, sentirte como te sientes, burlarte de todos los tengo que, debo ser, es así… Suspenderlos siquiera para verte clarito a través de esas marañas.

Una y otra vez el corazón hace de ojo atravesando la selva de deseos, ensueños e imágenes compradas para sentirte mejor, más algo, menos nada.
Toda imagen debe ser sostenida, defendida, apropiada…. Allí no hay libertad ni alegría a la larga.

Soy la que soy, rebelde, viva, cuestionante, aguda e intensa en cada acto y palabra. Fugaz, presente, desmadrada. Indomable hasta para mi misma y esa es mi mejor escuela dislocada.

Juegos de palabras, que son poesía porque amo este lenguaje que toma vida y me delata.
Y es que hoy estoy harta de esta impostura y no me hago la mala, ni me callo ni nada.

No soy diosa, no pretendo.
Vive en mi lo eterno en cada suspiro de la mañana, sonrió a la mujer que canta junto a mi y se que allí también baila el abismo de lo infinito.
Y no necesito ser diosa para amarte mujer hermana, para honrarte en cada diferencia, en cada igualdad pisoteada.

No soy más nada por ser la que soy, pedazo de carne que se desgasta en el amor infinito del universo.
Y allí, justo allí una mujer que imperfecta y única se despierta a sí misma.
¿Diosa? No gracias.
Que eso es volver sobre jerarquías religiosas que ya me empalagan.
Humana, humana, humana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario