viernes, 2 de mayo de 2014

Diosa. Juan Abreu.

- Araki -


El bondage es como un jardín en cuyo centro hay una roca: la roca es el alma de la sometida. Un jardín que, bien cuidado, alcanza cotas de belleza asombrosas, pero que puede arruinarse al menor descuido.

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Donde otros vean perversidad, yo veré la belleza de lo auténtico.

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No es que albergara sentimientos incestuosos hacia mi difunto padre, pero sé que a veces me he acercado emocionalmente a hombres, y me he acostado con ellos, buscando algo que no me dio mi padre.

Una forma especial de ternura.

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Te prohibiré algo: no vuelvas a hablar de de inmundicia ni de suiciedad al hablar de tu persona. Eres un ave inmaculada, una sacerdotisa que busca la pureza original en las cloacas de su naturaleza (una hazaña que muy pocos se atreven a acometer). Y esa pureza no se ve afectada porque te atrevas a comportarte y a sentirte como una cerda, una perra o una puta. Todo lo contrario. Si no eres capaz de ser una cerda, una perra o una puta, si no eres capaz de ser extremadamente sucia, jamás podrás alcanzar la pureza. 


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